El creador de la Escuela de Pintura sevillana que reina
en la capital andaluza desde el último tercio del siglo XX.

Ésta, podría ser quizás
la consideración más grande para un artista como José
Antonio García Ruiz, ya que demuestra la cualidad más
importante para alguien que vive ser uno mismo, abrir camino. Un camino
que "aún no ha hecho más que empezar" como siempre
comenta el artista, pero cuya trayectoria es ineludible y es difícilmente
igualable.
Primero de su promoción, con treinta y tres años ganó
la cátedra, siendo el más joven de España en conseguirla
y desde la que imparte clases desde hace más de treinta años
de otra de sus grandes pasiones, las Técnicas Pictóricas,
en la que es uno de los más grandes especialistas y por la que
recibe al año alumnos de todas partes del mundo para realizar
cursos de doctorado.
En 1973, con treinta y cinco años, realiza su primera exposición
en Madrid en la Galera Bética, cuyo éxito es rotundo vendiendo
toda la obra mientras se colgaba y donde sorprende a propios y extraños
cor una pintura jamás vista antes.

Tras pasar por Valencia y Bilbao vuelve a la capital de España
a realizar una muestra colectiva con artistas de la categoría
de Antonio López.
Recibe una mención especial en la exposición y un conocido
crítico de Arte del momento Raúl Chavarri describe su
pintura como "Realismo Mágico", término que
posteriormente se utilizará para titular todo lo que se haga
en el panorama pictórico de Sevilla, pero que nuestro artista
mantiene desde sus comienzos hasta hoy sin dejar de hacer siempre algo
distinto.

Su navegar por Madrid fue amplio y le sirvió para recalar en
no menos importantes lugares como la Galería Hanstic de Nueva
York primero y el Palacio de Cristal de París en 1979 después.
En el camino aparecen logros de igual relevancia como, el primer premio
de la Exposición Nacional de Arte Contemporáneo celebrada
en Madrid en 1970, cuya obra ganadora se encuentra desde entonces en
el Museo de Arte Contemporáneo de la capital de España,
y su nombramiento como ilustre de Sevilla al pasar a ocupar el sillón
dieciocho de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría
en 1973.
Los años 1981 y 1982 están marcados de forma consecutiva
por sus notables apariciones en la prestigiosa Feria Internacional de
Arte Contemporáneo Arco de Madrid.

Ese "Realismo Mágico" antes mencionado ha marcado una
pintura que posee matices de todo lo imaginable. Es su educación
universal, su perfecto conocimiento de la historia del Arte y su amor
por la pintura es lo que lo ha llevado a este estilo tan personal e
intemporal.
Como vemos en esta amplia muestra recogida, el bodegón, el retrato
o el paisaje no tienen secretos para un pintor que jamás sacrifica
su idea y posee un conocimiento perfecto de cualquier técnica
o composición. Durante los años ochenta y noventa realizó
numerosas exposiciones colectivas de gran reconocimiento e importancia
como la de 1989 en Sevilla, titulada "Existencia", y que reunía
a catorce maestros del realismo entre los que se encontraban artistas
de la talla de Eduardo Naranjo o Antonio López.

El siglo XXI no sabe que le deparará pero, de momento, en evolución
constante, tiene el privilegio ganado a base de trabajo de ser el estandarte
de una corriente, de seguir haciendo su pintura al margen de toda tendencia
o moda y de hacerlo siempre con éxito, algo que demuestra su
obra, que se encuentra en museos y colecciones privadas tanto españolas
como de numerosos países.
Pablo G. Ramírez, 2001: Prestige
Magazine, año XVII, volumen X, nº 54.