La historia de la Medicina sevillana, tiene un hito,
allá por los años del Señor de 1693, cuando un
joven médico, llamado D. Juan Muñoz y Peralta, natural
de Arahal (Sevilla), renuncia a su cátedra en la Facultad de
Sevilla, disconforme con los anticuados métodos universitarios
y funda la "Venerada Tertulia Médica Hispalense". Esa
postura encajada en el momento en que se ha dicho que empieza la renovación
científica en nuestro país, y la necesidad que siente
el hombre de ciencia, de asociarse en equipos de estudio y trabajo.
Al principio, los que se reúnen son, en su mayoría,
los llamados médicos revalidados, o sea, los que hacían
su aprendizaje trabajando al lado de un profesional competente y una
vez instruidos en la materia médica, pasaban una Reválida
y obtenían título. Pero había otros médicos
que se formaban únicamente en las aulas universitarias, con conocimientos
basados en la autoridad hipocrática y de Galeno. A estos les
fallaba la práctica y estaban, en cierto modo, apegados al pasado.
Tildaban a los rivalidados de cismáticos, e incluso herejes,
y decían de ellos que practicaban doctrinas peligrosas.
Esta pugna habría de durar casi todo el siglo
XVII, si bien fueron muchos los catedráticos universitarios que
entraron a formar parte de la Tertulia. De esta "Venerada Tertulia"
nació la Regia Sociedad y de ésta la actual Real Academia
de Medicina y Cirugía de Sevilla. Es la Primera entidad de este
tipo que se funda en España y que ejerce sus funciones en solitario,
hasta que treinta y dos años más tarde, se funda la de
Madrid.
Se ha dicho que era una sociedad de "carácter
progresivo y de hecho revolucionaria". Ciertamente no se relega
de lo antiguo pero hay que comprobarlo, rectificar y si es necesario,
retocar las posibles imperfecciones. Para tomar parte de la tertulia,
se exigía "hallarse muy instruído en la filosofía
y en la medicina moderna".
Sabemos, y se ha dicho en otras ocasiones, que los Socios
pertenecían a un grupo de intelectuales descontentos con los
escasos avances que se observaban en España en el estudio y aplicación
de las Ciencias, así como en el retraso con que llegaban las
nuevas ideas filosóficas y del pensamiento.
La "Tertulia", toma rumbos de gran seriedad
y la labor se realiza bajo una pauta científica de gran modernidad
y originalidad. De ese modo, llegamos a un momento en el que se va fraguando
la idea de constituirse en una Sociedad Científica, oficialmente
reconocida.
S.M. Carlos II, poco antes de morir aprueba y firma
las "Constituciones". Es el día 25 de mayo de 1700.
Unos meses más tarde el nuevo monarca, Felipe
V, recibe en audiencia especial a una delegación de los Socios,
ya que los políticos y consejeros del Rey, veían con buenos
ojos el apoyo que representaba para la causa borbónica el acercamiento
de ciertos grupos de intelectuales.
Felipe V concede la "Célula Real" .
Es el 1º de octubre de 1701. Han pasado sólo unos meses
y dos Monarcas han refrendado la pervivencia de la Sociedad.
Así pues, a partir de 1700, la primitiva "Tertulia",
pasa a llamarse "Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias
de Sevilla".
De todas las parted del país, se reciben solicitudes
de ingreso, entre las que están los hombres más distinguidos
de las ciencias y las letras. Se acuerda que la Presidencia la debe
ostentar una personalidad médica que esté en la Corte
y pueden influir favorablemente en el desarrollo de la entidad sevillana.
El gran Presidente lo fue el médico personal
de Isabel de Farnesio, la segunda esposa de Felipe V, llamado D. José
Cervi, al que se da el título de Presidente Perpetuo, y ocupa
el cargo hasta su muerte en 1748. Ya en el siglo XIX, por Real Orden,
la Regia Sociedad pasa a titularse Real Academia de Medicina y Cirugía
de Sevilla.
Durante tres siglos la Entidad ha mantenido su trabajo
y su prestigio y en los últimos años la actividad se ha
acrecentado, pudiéndose decir que a lo largo del curso, todos
los jueves se realiza una sesión pública, cuyo creciente
éxito se hace patente en las publicaciones, especialmente en
las "Memorias Académicas".
Dr. José María Montaña Ramonet. Académico
Bibliotecario.